Kreyé: las palabras de las fibras

Kreyé: las palabras de las fibras
Un nombre en créole haitiano, un maestro tejedor en San Miguel de Allende y un capote de palma. El estudio textil de Ana Paula Noriega.
Solemos pensar en el tejido como algo que se usa: una manta, un mantel, una bolsa. Kreyé lo saca de ahí y lo cuelga en la pared, con marco, como se cuelga un cuadro. No para usarlo, sino para mirarlo con calma.

Quiénes son

Kreyé es el estudio textil de Ana Paula Noriega, fundadora y artista. Con sede en la colonia Hipódromo Condesa, en la Ciudad de México, el estudio opera desde 2019 y, desde entonces, ha tocado puertas en varios países.
Su trabajo vive entre el arte y el interiorismo: piezas de pared que se cuelgan como obra, pero pensadas para habitar una casa, un hotel o un proyecto de diseño. 

De dónde viene

Kreyé significa "crear" en créole haitiano y nace de los múltiples viajes de Ana Paula a República Dominicana y Haití, en busca de sus raíces dominicanas por parte de su abuelo.  En uno de esos viajes, en Jacmel, vio un festival en el que la gente se reunía para celebrar y sanar mediante la creación. Fue entonces cuando entendió lo que quería construir.
La artista no viene de una formación académica en arte o diseño, sino que aprendió de la mano de quienes llevan toda la vida en el oficio. Viajó por distintas regiones de México: aprendió bordado con una comunidad mazahua y se formó en el telar de pedales en San Miguel de Allende con “Don Agapito”, reconocido Maestro artesano.
De esas horas en el telar salió su colección más importante. Don Agapito le contó que, de niño, veía a su padre llegar a casa en temporada de lluvias cubierto con un capote de palma, un impermeable hecho de hojas. Ese recuerdo le dejó a Ana Paula una pregunta: ¿qué otras fibras mexicanas se han quedado grabadas así en la memoria de la gente? De ahí nació la colección que llamaría Raíces.

Dos líneas de trabajo

  • Colecciones permanentes. Raíces y Raíces Ki parten de fibras vegetales mexicanas como el henequén, la sansevieria y el yute. Buscan respetar la naturaleza de cada fibra, entenderla y resaltarla. Las composiciones son precisas y simétricas a propósito: así, la textura y el tono crudo de la fibra hablan por sí solos.
  • Obra de artista. Piezas únicas e irrepetibles que nacen de lo que Ana Paula quiere decir. Antes de tocar una fibra, puede pasar meses investigando el contexto de la pieza. Aquí también se usan fibras de otros lugares, como la seda eri de Meghalaya, en India, o el lino de España.

Cómo se hace

Para Ana Paula, las fibras son "las palabras con las que escribo cada pieza". Una fibra rígida habla de tensión, y una irregular trae algo impredecible. Elegir la fibra es elegir el tono de lo que se quiere decir.
Ana Paula describe su proceso en tres etapas: alma, cuerpo y vida.
  • El alma es la chispa inicial, que muchas veces nace de una conversación con un maestro artesano o de un objeto cargado de memoria.
  • El cuerpo es la investigación de la fibra, de los bocetos y de toda la planeación.
  • La vida llega en el telar.
Las piezas se tejen en un telar de pedal, una máquina artesanal que llegó a México con los españoles en el siglo XVI. Antes de que llegara, se tejía en telar de cintura, un instrumento ancestral y portátil utilizado principalmente por mujeres en Mesoamérica y América Latina para confeccionar textiles tradicionales mediante la tensión controlada del propio cuerpo.
Con el telar de pedal, cada obra de Kreyé se produce a pedido y se entrega enmarcada en madera natural.
Ana Paula tiene una regla innegociable: no construir sobre el trabajo de otro. Aprende de los maestros artesanos, pero no copia ni se apropia de técnicas ni de lenguajes ajenos. Ella prefiere experimentar siempre dentro de su propio lenguaje.

El tiempo

En Kreyé el tiempo no se recorta. Ana Paula ha aprendido que acelerar una pieza siempre se nota. Por eso a veces rechaza pedidos cuando el plazo no alcanza para hacerlos bien.

Por qué está en Arca

Porque convierte una técnica tradicional en arte contemporáneo de autor, con una ética clara hacia los artesanos de quienes aprendió. Ana Paula lleva a la pared un resultado vivo, y diferente para un oficio como el telar. Con esto, logra ampliar lo que entendemos por artesanía: no solo objetos para usar, sino también obras para mirar.

Cómo vivirla

Una pieza de Kreyé funciona como punto focal: sobre un sofá, en un pasillo, en la cabecera de una cama. Las fibras naturales se aprecian mejor con luz lateral, pues esta ayuda a resaltar su textura.
Como cada pieza se hace a pedido, consúltanos tiempos y formatos disponibles en la tienda.